Lex Hermae

Ego, Prisca, me ordinem sodalesque fideliter adiuvare me vivo hac re iuro.

dissabte, 26 d’abril de 2014

Érase una veZ, de varios autores

Simplemente genial:





ZERILLA. Joe Álamo
RIZITOS DE ORO. Athman M. Charles
CAPERUZITA ROJA. A.M. Caliani
JUAN Y LAS HABICHUELAS MÁGICAS. Juan de Dios Garduño
EL SASTREZILLO VALIENTE. Daniel Gutiérrez
LOS TRES ZERDITOS. Tony Jiménez
HANZEL Y GRETELZ. Marta Junquera
LA BELLA Y LA BEZTIA. Carolina Márquez Rojas
LA MANZANA. Ana Martínez Castillo
ARIADNE Y BARBA AZUL. Miguel Angel Naharro
ZETANOCHO. Julián Sáchez Caramazana
LA ZIRENITA. Victoria Vílchez

Prólogo de Carlos Sisí.
Portada: Daniel Expósito y Barb Hernández.
Tintas de interior: Barb Hernández.



Esta recopilación de cuentos perturbadora, perversa y, ante todo, original me ha hecho disfrutar muchísimo. Al principio no sabía qué iba a encontrarme. Lo compré por hacerme una gracia, ya que últimamente la temática apocalíptica, y sobre todo zombi, me atrae muchísimo. Fue toda una sorpresa. Ya el prólogo de Carlos Sisí prometía, lo lei con gusto y me fue avisando de lo que iba a leer. 

Por eso La Zerillera, el primero de los cuentos, me impactó muchísimo. Lo encontré tan original (sí, me repito, pero es así) que incluso pensé que podía ser el germen de una novela mayor, con algunas semejanzas a las novelas de Justin Cronin, El Pasaje y Los Doce.

Rizitos de Oro me causó tal impacto que aún estoy decidiendo si es sublime o un desquite sádico del autor. Bueno, me quedo con que es sublime, rayando (mejor dicho, sobrepasando) el más puro gore al estilo Hostel, Saw y otras películas de "sang y fetge" como dicen por aquí.
Los cuentos se suceden rápidos, dinámicos, cada uno con su particular manera de narrar. Me olvido pronto de Disney y leo entre líneas que, si quitamos a los zombis, los cuentos populares son más macabros de lo que en realidad creemos, que nos indican que el mundo es muy injusto (tanto en la época en la que se inventaron como ahora) y que la supervivencia de uno mismo pasaba muchas veces por un mal hacia el prójimo.

Como final, La Zirenita, tan desgarrador y a la vez tan entrañable (nunca mejor dicho), que casi -casi- es una historia de amor si olvidamos el componente zombi. Me recordó vagamente a las Leyendas de Bécquer, con ese fondo romántico y decadente que envuelve a los melancólicos personajes.

Al ser relatos cortos, es ideal para leer cuando no se dispone de tiempo, ya que el más largo de los cuentos son doce páginas. También para leer en voz alta, con oyentes atentos que disfruten del género. Así lo hice yo, leí Caperuzita Roja a los amigos durante una escapada, todos en pijama como si fuese una fiesta nocturna, sentados en una de las camas y rodeados del silencio de una masía en mitad de un bosque. Os aseguro que los cuentos impactan en un entorno propicio.

Lo recomiendo a todos aquellos que disfruten del género de terror y para quienes no tienen tiempo de leer una novela en condiciones.

Una enhorabuena a los escritores de nuestro país del género de terror. ¡Que estamos en racha y hay que aprovechar!

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