Lex Hermae

Ego, Prisca, me ordinem sodalesque fideliter adiuvare me vivo hac re iuro.

diumenge, 1 de juny de 2014

Ludere, non laedere

"Jugar, no herir"... al menos eso espero con mi primer intento en este curioso ejercicio de Oulipo. No me gustaría herir ninguna sensibilidad artística hasta el punto de dañar la inteligencia de nadie.

Apenas hace unos días descubrí esta fantástica corriente literaria y matemática que se dedica simple y llanamente a jugar con las palabras (gracias, Lluís Pastor, por tu estupendo libro Escritura sexy). Me pareció trementamente divertido que respetadísimos escritores como Calvino y Perec formasen parte de esta corriente y que algunas de sus obras se basaran en los principios de este juego.

Me encanta jugar con las palabras (¿se nota? me encanta tirar dados para las Musas a la carta o buscar al azar unas cuantas palabras de un diccionario como base para una narración), así que comencé a indagar sobre algunos ejercicios de Oulipo que llamaran mi atención.

Además de ocurrentes, representan una buena manera de calentar la inspiración, como cuando se hacen estiramientos antes de iniciar una sesión de footing.

Los más curiosos que he encontrado (y que también mencionan en el libro) son estos:

- Anagrama: a partir de una palabra, más bien larga, crear otras. Este ejercicio me recordó a las pruebas de Letras del concurso televisivo Cifras y Letras. Por ejemplo, "distraerse": traer, distar, arre, sidra, ristra, diestra, tres, sed, reír...

- Liponimia: prescindir de una vocal y escribir un texto con cualquier palabra que NO contenga la vocal prohibida.

- Bola de nieve: escribir una frase entre diez y quince palabras. La primera palabra será de una letra, la segunda palabra de dos letras, la tercera, de tres... y así hasta la décima, que tendrá diez.

- Acordeón: Parecido a la Bola de nieve, pero en vez de palabras, frases. La primera frase consistirá en una palabra, la segunda frase, dos palabras, la tercera, tres palabras... así hasta conseguir una frase de quince palabras. Después, reducimos a catorde palabras, trece palabras... hasta acabar la historia, que concluirá con la lapidaria frase final de una sola palabra (que bien podría ser "FIN").


¡Me ha faltado tiempo para ponerme manos a la obra! Decidí enfrentarme al Acordeón, y tras un breve pero intenso trabajo (qué mala es la falta de tiempo), éste es el resultado:

 La rana, ilustración para mi cuento por Jan Delvent.


Observo. 

Él croa:

-          Tengo mucha hambre… 

Le guío, ¿me sigue? 

Me convierto en su cómplice 

cuando me guiña un ojito multicolor. 

Le tiendo la caja de bombones borrachos 

que mamá guarda en lo alto del armario. 

Él palmotea y me río bajito en la penumbra, 

imaginando el intenso sabor del chocolate prohibido para los niños. 

Sus dedos largos son lagartijas oscuras que arramblan con medio surtido 

que se mete de golpe en su enorme boca de sapo ojeroso. 

Lo imito y escupo el amargo bombón que me arde en la boca. 

Vuelvo a reír, las babas manchan mi camisón. Su lengua atrapa los restos pastosos.

-          ¡Caca! – le susurro divertida imitando a mamá mientras arrugo la nariz y saco la lengua. 

Don Sapo me mira, aún hambriento, y recuerdo que soy el bombón de papá.

-          Jamón – señalo el hueso pelado que tanto gusta a los mayores y salta; 

su lengua lo apresa y lo engulle deprisa, me mira pidiéndome más. 

Avanza hacia mí, su sombra me atrapa, añoro mi cálida cama. 

Acerco una silla hasta la nevera, quizá aún quede pastel. 

Un bote chivato estalla en el suelo… ¡qué susto! 

Don Sapo se aleja rápido de mi espalda 

y desaparece de pronto al escuchar voces.

-          ¿Qué haces, bombón? – pregunta enfadado papá  

al ver mi camisón manchado.

-          Mi  amigo quería comer. 

Suspira, me cambia,

me acuesta… 

Duermo.

  
Hay que arreglarlo, trabajarlo más. Me gustaría dotarlo de ritmo interno, a veces lo he conseguido, pero es un trabajo algo hosco, necesita mucha más dedicación. Aún así, es un juego divertido: voy contando palabras, a veces los conceptos de poesía se mezclan y cuento los diptogos e hiatos inútilmente, o me salen algunas rimas sueltas que me gustan pero desentonan con la idea de cuento. 

Para ser un primer contacto, estoy contenta. Muy posiblemente el Oulipo y yo nos llevaremos bien. 

09/11/2014

Por cierto, muchas gracias a Jan Delvent por su magnífica ilustración, creada especialmente para mi cuento. ¡Ha sido un regalo muy especial para mi!

2 comentaris:

  1. Curioso ejercicio. Ya es difícil inventar un relato como para complicarlo con las matematicas...es interesante pues tras un juego de este tipo puede haber un mensaje oculto. Muy bien, me ha gustado!

    ResponElimina
    Respostes
    1. Gracias, la verdad es que es un ejercicio muy creativo, animo a todo el mundo a probarlo sólo para comprobar que tampoco es tan -tan- difícil.

      Elimina